Te cuento algo que quizá no sabías: cuando aprendes un movimiento nuevo mientras tienes dolor —ya sea en un contexto de entrenamiento o de rehabilitación—, tu cerebro guarda algo más que la técnica. Guarda también el «cómo lo hiciste» bajo ese estado de dolor.
Imagina que estás aprendiendo una tarea motora, como una sentadilla, una plancha, o un gesto funcional en una sesión de ejercicio. Aunque en ese momento notes que mejoras y que “te sale bien” (lo que se conoce como fase de adquisición), eso no garantiza que días después recuerdes y repitas ese patrón igual de bien (fase de retención).
¿Y qué pasa si en esa primera sesión había dolor?
Pues que, aunque tu cerebro pueda aprender, lo hace más lento y, lo más importante, con una estrategia diferente. Una estrategia marcada por el dolor.
Varios estudios han mostrado que cuando hay dolor durante el aprendizaje motor, el cuerpo activa los músculos de forma distinta: suele haber menos activación muscular general y más co-contracción (es decir, músculos opuestos activándose a la vez para proteger la zona).
Y lo más curioso: esa estrategia subóptima persiste incluso cuando el dolor ya ha desaparecido. Como si el sistema nervioso hubiera “pegado” ese patrón como el bueno, aunque solo fue una solución temporal para moverse con dolor.
Esto tiene implicaciones brutales tanto en entrenamiento como en rehabilitación. Porque si practicas un ejercicio con dolor, puedes estar automatizando una forma poco eficiente de moverte. Y aunque mejores en la sesión, ese patrón se queda.
Por eso es tan importante respetar el dolor en el aprendizaje motor y tener en cuenta que no solo importa el resultado visible del movimiento, sino cómo lo está resolviendo internamente el sistema.
Referencia
Salomoni SE, Marinovic W, Carroll TJ, Hodges PW. Motor Strategies Learned during Pain Are Sustained upon Pain-free Reexposure to Task. Med Sci Sports Exerc. 2019.
https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000002153



