Dormir mal baja tu umbral del dolor. La falta de sueño altera los mecanismos de modulación del dolor en el cerebro y reduce la capacidad del cuerpo para inhibir estímulos dolorosos. Incluso una sola noche de mal sueño puede aumentar la sensibilidad al dolor. En el largo plazo, el insomnio contribuye a la cronificación del dolor, por eso es fundamental abordarlo como parte del tratamiento.
Referencias:
- Finan, P. H., Goodin, B. R., & Smith, M. T. (2013). The association of sleep and pain: an update and a path forward. The Journal of Pain, 14(12), 1539-1552.
- Haack, M., & Mullington, J. M. (2005). Sustained sleep restriction reduces emotional and physical well-being. Pain, 119(1-3), 56-64.



